El semáforo que corta el viento

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No hay semáforos en Cornellà-El Prat, aunque la actualidad que nos deparó el lunes bien los merecería. El verde sería indudablemente para el Femenino. Verde, como el césped en el que brindaron su formidable Copa de la Reina, esparadrapo mediante para tapar las vergüenzas de la Federación, que optó por dejar inscrito en el trofeo el nombre de las campeonas de 2011. Anécdota para un equipo que sigue triunfando pese a los recortes: que tome nota el FMI. El ámbar sería para Fernando Molinos, seguramente por lo inédito de su decisión que nos deja como descolocados, ya que después de brindar 38 años al Espanyol ha cambiado de colores de repente, siendo por la mañana vicepresidente perico y por la tarde, presidente del Zaragoza.
Yahí va el rojo. Más que rojo, sonrojante se antoja lo que sucede en torno al responsable último de todos los vaivenes en la cantera, de tres dimisiones en otros tantos meses. Sin coherencia ni criterio salvo que se explique públicamente lo contrario y convenza a la indignada masa social. Sin salida, en fin. De la Cruz parece gozar de amnistía como para poder galopar y cortar el viento con impunidad, como en aquella canción de la jaca....



