Incertidumbre Pirelli
Lo que pudo ser un triunfo de Fernando Alonso se esfumó por el comportamiento caprichoso de los neumáticos Pirelli. McLaren acertó y llevó hasta la victoria a Hamilton, el séptimo ganador en una temporada loca, loca, loca...
El Ferrari ha mejorado. Como el domingo de deporte se nos estropeó bastante (esperemos que lo salve, aunque sea en diferido, hoy Nadal), vamos a empezar por lo más positivo del GP de Canadá: se confirma la evolución del Ferrari. Faltaba saber cuál sería el comportamiento del renacido F2012 en pistas de alta velocidad y el test de Montreal ha sido óptimo. Una magnífica noticia, porque quiere decir que Alonso puede tener coche para pelear por el título hasta el final de la temporada, que en definitiva es de lo que se trata. Es evidente que no todas las carreras, como la de ayer, resultarán favorables para los intereses de Maranello, pero si el asturiano tiene un coche que le permita competir, él lo hará...
La clave de los neumáticos. Una carrera más, la clave estuvo en los neumáticos. Mejor dicho, en lo imprevisible de su rendimiento y degradación. Nadie entiende los compuestos de Pirelli, eso es una realidad que se contrasta gran premio a gran premio, lo que lleva a los equipos a asumir una serie de riesgos de desenlace igualmente imprevisible. Personalmente, me parecía un disparate afrontar el desafío de Montreal a una única parada, como finalmente parece que se ha demostrado. Sin embargo, ni siquiera esto parece una verdad absoluta, porque en el podio estaba Grosjean gracias, precisamente, a usar sólo los dos juegos de neumáticos obligatorios.
A toro pasado... En este contexto, resulta evidente que Ferrari se equivocó en la estrategia de mantener a Alonso en pista, intentando que llegará hasta la meta con ese único pit stop. En Red Bull estuvieron tentados de hacer lo mismo con Vettel y, sin embargo, tuvieron la capacidad de reacción para meter a su campeón y permitirle salvar los trastos. Los de rojo lo vieron de otro modo y ahora es fácil criticarles, pero personalmente me parece algo ventajista hacerlo a toro pasado. El problema es que los Pirelli se pueden venir abajo de una vuelta a otra y en ocasiones ello provoca que sea demasiado tarde para improvisar. Sin duda los estrategas de Domenicali no acertaron, pero les disculpo porque su error fue fruto de la ambición de la victoria.
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El séptimo ganador.En la cara de la moneda está el magistral triunfo de Hamilton, que le convierte en el séptimo ganador de año, uno por cada carrera disputada. Del mal el menor, porque el británico se alza hasta el liderato restándole puntos a Vettel, que hasta ayer era el enemigo principal para las ambiciones de Alonso. Lástima de su sangría de pérdida de posiciones en las últimas vueltas, porque de otra manera el GP de Canadá habría resultado hasta provechoso para el asturiano.
Caprichos de goma. En definitiva, diría que la llave para el título 2012 debería abrir dos cerraduras. La primera, la del mejor conocimiento (si es que es posible) de los compuestos Pirelli y la anticipación a unos caprichos de degradación que pueden decidir un gran premio; la segunda, la regularidad en un campeonato tan abierto y competido, que obliga a los aspirantes a no ceder más puntos de los imprescindibles, porque los ceros en el casillero pueden pagarse caros. En ambos aspectos deben avanzar Ferrari y Alonso. Hay vida, hay esperanza...




