El eterno abrazo con Van Persie
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En la presentación del premio al jugador de la temporada, Robbie Van Persie hizo un inciso. Interrumpió la entrevista que se le hacía en el escenario para dedicarle el premio a su amigo Fabrice Muamba. Se le cortó la voz mientras lo decía, recordó lo que había rezado para su recuperación, las horas que habían pasado juntos mientras compartían vestuario en el Arsenal. "Es el mejor tipo del mundo", y mientras decía eso se levantó de su taburete.
En una esquina de la sala se levantó un joven vestido de impecable negro que se acercó a Van Persie: era Fabrice. Los dos lloraban y reían, y se dieron un señor abrazo. Se besaron las mejillas. No se habían visto desde el ataque al corazón que casi dejó sin vida a Muamba. No era sólo el temor de un profesional por otro, incluso no sólo el de un amigo por otro. Había algo terrible en la amenaza que sufrió Muamba porque hasta ese momento ya había vivido un porcentaje mayor de mala suerte que el resto de nosotros.




