Yo digo Pedro P. San Martín

Autoridad, grupo y tiqui-taca

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Cuatro horas con Luis son un Magisterio de fútbol. Está hecho un chaval: ideas claras, análisis agudos y repaso sin compasiones de la actualidad. La Selección fue protagonista, es natural, porque al Sabio se le puede considerar 'padre del tiqui-taca', la fórmula que ha hecho grande a La Roja. Un modelo alternativo a la histórica Furia, en el que como medida previa aplicó lo que él llama "la extinción de los egos". ¿Hablamos de Raúl? No exclusivamente. Dice Luis que hablamos de un perfil de futbolista que, desde antiguo, venía afectando al espíritu de la Selección. Aquél jugador que anteponía sus galones al éxito del equipo. Este principio de actuación del míster tiene mucho que ver con su segunda indiscutible premisa: la máxima autoridad ha de ser el entrenador o estás muerto.

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Digamos que, según Luis, bajo estas pautas se engendró la nueva España, la campeona de todo: la autoridad, el grupo y el toque. Así se encaró la Euro de Austria-Suiza, y así se ganó. El de Hortaleza recuerda ahora con cierta sorna "los palos" que le cayeron por su mano dura en la "limpieza de egos", pero entiende que no había otra opción y apostó fuerte.

Luis se apoyó en Puyol, Xavi y Casillas para blindarse. "Casillas, más que un capitán, fue mi mano derecha", nos dice. La intención era hacer piña en torno a La Roja, creer en la victoria, ilusionar, y jugar el balón con inteligencia antes que con fuerza. Un modelo que heredó Del Bosque y quien, en un ejercicio perspicaz, apenas tocó para triunfar en el Mundial de Sudáfrica. El Sabio marcó el camino y es justo reconocérselo. Él acepta con naturalidad que, por su fuerte carácter, nunca ha gozado del elogio unánime de la crítica y la afición, a pesar de que su revolución lleva a España por la senda de la gloria.

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