Un domingo intenso y triunfal
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Fue un domingo intenso. Comenzó temprano, a las once de la mañana, con gran sobresalto. Se corría la Moto3 y era caída tras caída. Ya no se trataba de ganar, sino de llegar a la meta sin caerse. Continuaron las carreras, y lo mismo sucedió en Moto2. Llegó la MotoGP y volvimos a temer lo peor después de haber visto a todos nuestros mejores pilotos rodar por la pista. Mas ahí fue donde comenzó la fiesta. Con un Lorenzo imperial, líder del Mundial, y a continuación un Rossi que puso fin a la peor racha desde que se subiera a una moto en 1996. Dieciséis carreras después, el gran Rossi volvió a pisar un podio. Eran las tres menos cuarto, y Purito ya iba preparando camino de los Alpes el golpe de mano que le permitiera recuperar el liderato en el Giro.
Si Lorenzo y Rossi nos pusieron en pie, Purito no fue menos. Un ataque demoledor que puso metros de distancia entre él y quienes también aspiran a ganar el Giro. Entramos en la última semana, y los Basso, Tiralongo, Kreuziger y Scarponi no ven manera de recortar diferencias. Mientras, Nadal ya tenía que estar jugando contra Djokovic, pero llovía en Roma. El baloncesto entretuvo la espera y nos permitió disfrutar con Carroll, Llull y Urtasun, jugador éste que después de los dos partidos contra el Madrid no se explica que no se hable de él para la Selección. Y doce horas después de que comenzara el domingo más televisivo del año, la Liga de balonmano quedaba vista para sentencia. Como algo había que dejar para hoy, que Nadal ponga la apoteosis.




