El Barça se olvida del baloncesto

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Xavi Pascual habló después de la derrota de falta de determinación cuando lo que realmente faltó fue baloncesto. Como en la Copa del Rey, el equipo chirrió en el peor momento y dejó trazos de agotamiento. Fallaron casi todos los que tienen que aparecer en partidos como este: Lorbek, Eidson, Mickeal o Huertas. Y ni siquiera la proverbial defensa fue determinante esta vez, laminada por la lectura de juego de Spanoulis.
Dusan Ivkovic, viejo tahúr, sacó tajada de los mecanismos que chirrían en el entramado táctico de un entrenador hasta hace poco incuestionable. La dirección se gripa (antes Ricky, ahora Marcelinho), la circulación se espesa, el ritmo se congela y todo se fía a las genialidades de Navarro. Demasiado poco, demasiado pobre para una plantilla construida para funcionar en todas las líneas y rendir en todos los frentes. Una plantilla que no es ni barata ni joven y con la que Creus tendrá que hilar fino. Hay que cambiar piezas y quizá repensar el modelo en un equipo que perdió ante Olympiacos, pero que se estrelló sobre todo contra el recuerdo de lo que era hace apenas un par de años.



