Obligados a reinventarse de nuevo
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Un año después y una Europa League más el Atlético de Madrid vuelve a enfrentarse a la dificultad de apuntalar su proyecto, que pasa por mantener en sus filas a Falcao, evitar el traspaso de Adrián y asegurar la propiedad de Diego. Todo se reduce a una cuestión económica. Por esta razón se recibió con tanto enfado en la zona noble del Calderón el empate de la Real Sociedad. Dos puntos vitales que habrían puesto al club mucho más cerca de la Champions, el gran objetivo de la temporada. Y la llave para ajustar un presupuesto ya de por sí complejo si tenemos en cuenta sus deudas.
El presidente, Enrique Cerezo, no para de contestar a periodistas y aficionados con la misma pregunta que recibe. Que a él también le gustaría saber qué va a pasar con todos sus jugadores, porque a todos le encantaría retener. Él nunca quiso que Agüero se marchara y le desagradó especialmente la salida de Simao. Durante el pasado verano los aficionados atléticos perdieron más energías en lamentar las marchas de jugadores que en festejar la llegada de los nuevos. Por entonces, a Adrián le faltaba un hervor, Diego venía de dos temporadas muy irregulares en el Wolsfburgo y Falcao sólo metía goles de cabeza. Menudo ojo. El Atlético de Madrid resolvió un problema con una estupenda solución obligado por su presupuesto. Se reinventó en verano para acabar siendo campeón de Europa. Y vuelta a empezar, salvo que el domingo le sonría la carambola de la Champions.




