Hay que disfrutar del momento

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De la final de Bucarest me quedan mil imágenes. La que más me impresionó fue la llegada del Atlético, dos horas antes del partido, al estadio. Todos los futbolistas iban cantando y dando golpes en los cristales: AC/DC tiene la culpa. El equipo salió enchufado y el encuentro lo empezó a ganar el Atlético mucho antes de salir al campo. Me quedo con otra imagen: Arda Turan saliendo del estadio con la bandera de su país en la espalda y con la Copa en la mano. Enfiló el túnel de salida del recinto con la satisfacción del deber cumplido: él había fichado por el Atlético para ganar títulos, para ser un jugador importante y lo empieza a lograr. Ya está en la historia de la entidad, pero seguro que no querrá parar y su intención es ganar más títulos. También me quedo con la imagen de los aficionados jaleando una y otra vez a su equipo.
La hinchada tardó en aparecer en Bucarest, pero cuando lo hizo... Cuando lo hizo se dejó notar, como siempre ha sucedido. Esa hinchada ha vuelto a recuperar la fe en los suyos. La esperanza de que con algún retoque hay plantilla para que el Atlético siga estando en los puestos altos y siga dando alegrías a los suyos. El objetivo ahora es ganarle al Villarreal para poder entrar en Champions y obtener los ingresos necesarios para tener en la plantilla jugadores de este nivel. El Atlético ha ganado algo más de ocho millones de euros en esta Europa League, una cantidad que no es desorbitada. El dilema es el siguiente: para la afición y para los jugadores lo que se recuerda son los títulos. Para la entidad ir a Champions para conseguir dinero. Lo ideal serían las dos cosas y el Atleti aún lo puede lograr. De momento, que nos quiten lo bailao y estas históricas alegrías.



