A Helmut Marko le está sangrando la úlcera
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Cuando Red Bull echó con cajas destempladas a Jaime Alguersuari de Toro Rosso, no sólo le querían fuera de su segundo equipo, también deseaban no volverle a ver nunca más en la Fórmula 1. Claro, si regresa a los grandes premios corren el riesgo de que pueda seguir demostrando su potencial, que los resultados le acompañen (no olvidemos que tiene 22 años) y entonces los visionarios ojeadores de la bebida energética quedarían bastante en evidencia. Por eso estos días a Helmut Marko le está sangrando una úlcera, debe llevar fatal que Alguersuari se haya sentado al volante de un Renault R30 para desarrollar los compuestos de Pirelli. Para empezar, resulta que el proveedor único de neumáticos de la F-1 confía en el piloto que ellos desterraron...
Y mientras que Jaime vuelve a estar subido en un monoplaza seis meses después de su despido fulminante, en Red Bull se enfrentarán a un problema serio si Mark Webber se cansa de ser el segundón de Vettel. No lo sería para cualquier otro equipo, porque se le sustituye por otro cualificado de la parrilla (como Hamilton) y listo. Pero sí para ellos. Los mismos que presumen de su programa de formación de pilotos, de su escalera hacia la gloria, de su clarividencia en la selección de jóvenes valores se ven ahora con las manos atadas a la espalda porque quizá deban buscar fuera de casa lo que no han sabido proteger en ella. Finiquitaron a Buemi y Alguersuari para subir a dos pilotos sin más capacidad ni talento demostrado y que a día de hoy no parecen preparados para exprimir las posibilidades de un coche campeón. Cosas de Marko... y su úlcera.




