Una cosa es incordiarse y otra sacarse de quicio

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Ahora que vienen curvas cerradas, para empezar la de mañana y quién sabe si El Sacacorchos dentro de un mes, convendría darse una vuelta por Nacidos para Incordiarse. Más que nada para relativizar las cosas y ver que los dos equipos tienen su particular lista de reproches que afear al de enfrente. Ambas entidades han vivido momentos en los que han humillado al rival y también momentos de tal melancolía que parecía que jamás iban a sacar la cabeza del cieno. Y no. Mírenlos ahí, dominando el fútbol europeo desde el puente de mando de sus respectivos portaaviones con una hoja de servicios que después de 110 años de tocarse las narices el uno al otro arroja un empate a 86 victorias por cada lado y 46 empates. Así que seamos sensatos, aunque en tiempos de periodismo de bufanda no se estile, y tengamos claro que lo que acontezca de aquí al 19 de mayo no supondrá la aniquilación del perdedor ni la consagración del vencedor.
Pero entiendo que es difícil abstraerse del escenario que ha montado Mourinho, que es de los que no entiende de libros de historia. A él le interesan las biografías. Concretamente, la suya. Debería considerar la poco sutil diferencia entre incordiar y sacar de quicio.



