Yo digo Juan Mora

Purito, el quinto clasicómano

Juan Mora
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Las grandes Vueltas son el escaparate donde el ciclismo se muestra al mundo, pero detrás hay mucho más. Las Clásicas, por ejemplo. Son carreras de un día, cuyo epicentro está en Bélgica, Holanda y norte de Francia; en Italia también se sitúan al norte del país. Son seguidas por miles de aficionados, y son carreras de culto para el ciclismo. En España hemos vivido de espaldas a ellas, porque lo nuestro era la gesta, la montaña, las vueltas de tres semanas, que era donde nos dejábamos ver. De las Clásicas supimos hace mucho tiempo, cuando Poblet ganó dos Milán-San Remo en los años 50, pero tras aquellas victorias volvimos a correr un tupido velo otro medio siglo. Hasta que Astarloa ganó la Flecha Valona en la que ayer se impuso Purito.

Purito se convierte así en nuestro quinto ciclista que consigue ganar una gran Clásica, después de Poblet, Astarloa, Freire y Valverde. Entre ellos suman cinco Milán-San Remo, tres Flecha Valona y dos Lieja-Bastoña-Lieja. Aún nos faltan Clásicas por ganar, tres de ellas del máximo prestigio: París-Roubaix, Tour de Flandes y Giro de Lombardía. Flecha, Samuel Sánchez, Lastras y el propio Purito acariciaron la victoria hasta en ocho ocasiones, pero al final acabaron segundos o terceros. Tendrán que caer. Es cuestión de tiempo. Sólo llevamos diez años tomándonos las Clásicas medio en serio, y tenemos muchos ciclistas que ahí pueden explotar. Purito es uno de ellos. Si es capaz de ganar en los muros de la Vuelta, ¿por qué no en los de las Clásicas? Pues ahí está.

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