Mejor que el Madrid-Unicaja
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Gran final la de la Euroliga femenina. Un torneo que llamó la atención del aficionado por disputarla dos equipos españoles. Con nombres familiares, porque en el partido había siete jugadoras de la Selección. Un partido con más de media Selección en la cancha garantiza intensidad, emoción, orgullo y cuantas virtudes engrandecen el deporte. Por eso se pudo ver una final enorme, pese a la diferencia que hay entre los dos equipos. Porque el Ros Casares es un equipo hecho para ganar. Con nuestras tres internacionales que el año pasado ganaron la Euroliga jugando en Salamanca, con Jackson, Moore y Wauters, que están entre las mejores jugadoras del mundo. Pese a ello, el Rivas dio la cara. ¡Vaya si la dio! Hasta que sus internacionales no pudieron más.
Unas y otras elevaron el baloncesto femenino a lo más alto, pese a estar en desventaja con el masculino en cuanto a espectáculo. Este es un deporte donde la envergadura cuenta sobremanera, y sin embargo las medidas son las mismas para todos. El resultado es evidente: para la mujer la canasta está más alta con respecto al hombre, y la línea de triples, más lejos. Pese a ello, en una final donde los nervios atenazan y la estrategia paraliza, Ros y Rivas superaron el marcador de todo un Madrid-Unicaja, donde los jugadores se dedicaron a correr como pollos sin cabeza. Las chicas dieron una lección de compromiso y entrega. Ellas no fallaron 95 tiros. Y el Ros, por cierto, lleva en la Liga mejor promedio anotador que el Madrid: 86 puntos contra 82.




