Mel, Gordillo, Kérenski
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Cualquiera que conozca algo de Historia, asignatura olvidada, sabrá que a la ruptura de un poder fuerte y centralizado sucede la lucha de unas pequeñas facciones: lo que pasa ahora mismo en el Betis (con el poder de Manuel Ruiz de Lopera no exactamente roto, sino suspendido o 'cauterizado'), donde pequeñas facciones se enfrentan en la lucha por un poder que, sencillamente no existe, o no existe como antes, o está muy disperso.
Hoy, las facciones mueven a José Mel Pérez como algún muñeco de vudú (nadie lo quiere ver, lo echarían ya de no ser por el peso de su contrato), a Rafael Gordillo Vázquez se le reserva el papel de Aleksandr Kérenski, el ministro ruso que intentó pilotar la transición del zar a los soviets: sin mucha suerte. En fin, murió en Nueva York, bien abrigado. Referencia entre Gordillo y Kérenski: el domingo llega el Racing de Santander, en el asalto al Palacio de Invierno de Heliópolis. Y diferencia: el zar sigue vivo, las acciones son suyas y reside en el Palacio de Invierno de Jabugo. Mientras, ver al Betis es un castigo revolucionario. ¿Llegará Lenin?




