El espectáculo se llama Carroll
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Carroll hizo ayer historia. Porque hasta ahora nadie había metido 36 puntos esta temporada en la Liga de baloncesto, y porque en el Madrid ningún jugador alcanzaba esa cifra desde hacía ¡17 años! El maldito baloncesto control lo impedía. Pero Laso, que es un entrenador listo, sabía a lo que iba al Madrid. Títulos no los podía garantizar, pero sí espectáculo. Lo consiguió desde el principio. Con una decisión valiente. No pidió un base soba balones, sino que aceptó encantado dejar el equipo en manos de dos directores que jugarían a mil por hora. El resultado fue un juego rápido, dinámico y eficaz. El Madrid destaca por sus altos marcadores y el público se divierte. Sólo le faltaba una cosa: que Carroll se saliera en algún partido. Ayer fue el día.
El baloncesto llega a la gente cuando hay nombres propios, y Laso tenía esa asignatura pendiente. Carroll fue el máximo anotador de la Liga la pasada temporada en el Gran Canaria, y su misión en el Madrid no podía ser más que la de tirar y tirar. Arma el brazo con una rapidez asombrosa y se convierte en terror de las defensas. En la final de Copa estuvo imperial: 22 puntos en 18 minutos. ¿Qué haría este jugador con más tiempo en la cancha? Bien es verdad que un jugador que tira mucho también falla más que ningún otro, y eso pesa. Mas Laso saldó, por fin, esa deuda con la afición: por tercer partido consecutivo sacó a Carroll más de 30 minutos. El resultado ahí está: 36 puntos. Espectáculo puro. Bien por Laso. Ha devuelto el baloncesto a los jugadores.




