Operación delicada y de riesgo
El trasplante hepático es un procedimiento que consiste en reemplazar el hígado enfermo de un paciente por otro sano procedente de una persona en muerte cerebral, o de una persona viva que cede de forma altruista una parte de su hígado. La intervención quirúrgica es de riesgo, con un alto potencial de complicaciones, dependiendo, entre otras, del estado del paciente en el momento del trasplante.
El tiempo suele ser de 6-8 horas, ya que primero hay que extirpar el hígado enfermo para poder implantar el nuevo en el mismo lugar. En el caso que el hígado proceda de un donante vivo hay que contemplar la intervención en el donante. Es una intervención muy delicada donde se extirpa una parte del órgano. Debe hacerse con extrema precaución, ya que estamos practicando una intervención no exenta de posibles complicaciones a una persona sana. Después del trasplante los pacientes deben recibir medicación para prevenir el rechazo. Es muy efectiva, pero presenta efectos secundarios que en algunos pacientes obliga a tratamientos adicionales para minimizarlos.
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La recuperación después de un trasplante hepático es variable. En cualquier caso para la recuperación completa y llevar una vida normal la mayoría de pacientes deben esperar un mínimo de entre 6 y 8 semanas. No existe experiencia en trasplante hepático en deportistas de élite en activo como Abidal, por lo que es muy difícil predecir en estos casos la posible recuperación completa para seguir practicando deporte a dicho nivel.
Ramón Charco es jefe de Servicio de Cirugía HPB y Trasplantes del Hospital Universitari Vall d'Hebron.



