Un año clave para Ferrari
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Se acabaron las especulaciones. Los motores se pondrán la próxima madrugada en marcha y la pretemporada es ya historia. A partir de ahora, cada kilómetro, cada entrenamiento, cada carrera y cada punto pasan a ser determinantes, así que no hay lugar para las concesiones o las promesas, es hora de ponerse manos a la obra. Casi con la primavera, dejando atrás este largo y seco invierno, llega otra vez el Mundial de Fórmula 1. Y será, pienso, una temporada clave para Ferrari y, en consecuencia, para Fernando Alonso. No creo que deban ni puedan tener otro año tan desilusionante como el pasado. Y no se trata ya tanto de perder o ganar, sino la forma en la que llega el éxito o la derrota, algo para mí tan importante como el propio resultado.
Con la llegada de Alonso a Maranello en 2010 no hubo título, pero acabamos con un magnífico sabor de boca pese a todo. Ferrari demostró su grandeza, trabajó, supo reponerse y luchó por el objetivo anhelado hasta la última carrera. Muy diferente fue el año pasado, cuando la sensación fue de impotencia e incapacidad. Es justo lo que una leyenda como ésta no puede permitirse. En el deporte, en la competición, nadie tiene garantías de éxito pero sí compromiso de esfuerzo y superación. Es lo que le exigimos a Ferrari, sobre todo porque mantengo el convencimiento de que en tales condiciones quien no fallará será su piloto español. Si vuelven a fracasar el mundo no se acabará, obviamente, pero sí que supondrá una tremenda decepción para sus seguidores. También para mí




