El precario estado del baloncesto
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El Madrid jugó ayer para ser líder de la Liga de baloncesto. Se trataba, por tanto, de un partido muy interesante para ver. Interesante para los madridistas, para los barcelonistas, quienes podían perder el liderato, y para cualquier aficionado, porque no se trataba sólo de ganar, sino de hacerlo por 20 puntos o más. Sin embargo, el partido no se televisó. Ni por Teledeporte, que consideró más interesante el Verdasco-Del Potro, ni por ninguna autonómica, que tampoco quiso variar su programación, ni siquiera por La Otra, la segunda cadena madrileña, que prefirió ofrecer el Fuenlabrada-Triumph, decisión respetable aunque se tratara del primer partido de los playoff por la Final Four de la Eurochallenge, tercera competición europea en rango.
Conviene aclarar que el Madrid jugó ayer, porque el partido contra el Valladolid se arrastraba desde el pasado día 3, y en esa fecha estaba ocupado el Palacio de los Deportes. Como el Madrid no tiene pabellón y juega de prestado -la Comunidad le cede gratis el Palacio para no hacer diferencias con el Estudiantes-, cada vez que el recinto se ocupa por alguien que paga su alquiler, el equipo tiene que buscarse otra cancha o aplazar el encuentro. Lo juega cuando encuentra un hueco, pero entonces las televisiones tienen algo mejor en su parrilla, y queda al descubierto el precario estado del baloncesto ACB, en cuya competición el cambio de líder es baladí, dado el interés que despierta. Mejor prueba de que los playoff se han cargado la Liga no hay.




