El reto es salvarse... y pronto

Vive en el filo de la navaja el Betis, cualquier euro vale. Mientras los concursales y el Consejo hacen malabarismos con las cuentas, Mel y su grupo de futbolistas tratan de aligerar un futuro más halagüeño, donde gastarse el dinero o pensar en el descenso no resulte tan dramático como en la actualidad. Nada hace presagiar que no se logre el objetivo. Sobre todo, porque cuando se pone serio el once heliopolitano muestra un empaque de equipo bueno que no posee ninguno de los que tiene por debajo en la tabla. Hay colchón de puntos, y también de rivales. Pero queda tela y esto cambia tanto...
Noticias relacionadas
Mel lo sabe, por eso ha avisado a sus hombres de que si mantienen la intensidad que sacaron ante el Madrid no habrá Cristianos ni árbitros miopes que se interpongan entre ellos y la mayoría de los 12 partidos que quedan. En el horizonte más cercano, Vallecas, y justo después dos choques caseros que determinarán si el Betis puede ponerse o no a planificar ya la próxima temporada en Primera. He ahí la gran cuestión: en este club con economía de guerra no sólo importa permanecer. Cuenta también, mucho, que se haga con la antelación suficiente para que fichajes, salarios y pretemporada salgan bastante más baratos que postergados para última hora.
Tan español, pero sobre todo tan bético eso de dejar para mañana las cosas que se deberían hacer hoy. Herencia de un mandamal pretérito que aseguraba "no deber un duro a nadie", pero cuyas trampas han obligado al club de La Palmera a lidiar con la Ley Concursal para espantar el fantasma de la desaparición. Salvarse de Lopera llegó tarde, y aún está por ver que sea algo definitivo, pero llegó. Y nada mejor le pudo ocurrir al Betis.



