Es momento de tener los pies en el suelo
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Como aficionado a los deportes del motor, me parece sensacional que España disfrute de cuatro grandes premios de motos (casi cinco si consideramos la cercanía de Portugal) y dos de Fórmula 1. Pero siendo realista y despojándome de toda pasión, he de reconocer que es momento de tener los pies en el suelo y valorar con mucha precisión la conveniencia y viabilidad de cada prueba. Y en el caso de la Fórmula 1 el asunto es peliagudo, porque hablamos de cifras descomunales que tienen una enorme dependencia del erario público... que ya sabemos que cada día es más escaso y valioso. Por eso creo que nuestro país, nos guste o no, no se encuentra en la coyuntura de celebrar dos eventos de estas características y la solución de la alternancia se presenta como la menos traumática para los afectados.
Cierto es que un gran premio genera una enorme riqueza indirecta en su zona de influencia. Pero también que la inversión es mayúscula y ese retorno no llega a la misma caja de la que salió. Quiero decir que el dinero se toma de los presupuestos generales y regresa en forma de ingresos en concepto de hostelería, alojamientos, turismo, transportes... Con este planteamiento resulta difícil para un Gobierno autonómico, sea el catalán o el valenciano, dedicar una partida tan importante a una prueba deportiva cuando no se tienen recursos ni para pagar la calefacción de los colegios. Coincido con los que afirman que ambos asuntos pueden estar relacionados aunque no ser directamente dependientes, pero también entiendo que socialmente la defensa de tales fastos resulte muy complicada en estos momentos. Y, siento honestos, lo cierto es que la vida seguirá adelante aunque tengamos que conformarnos con un gran premio de Fórmula1. Ojalá todos los problemas de este país fueran ése...




