Yo digo Raúl Romojaro

Un lujo que debemos apreciar

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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Jordi Tarrés abrió el tarro de las esencias a finales de los 80. Después tomó el testigo Marc Colomer, Adam Raga supuso el inicio de una nueva generación y Toni Bou es el presente más esplendoroso, sin olvidar que Albert Cabestany también fue capaz de conquistar un título indoor. Son los campeones españoles en los Mundiales (al aire libre y en pista) de trial, una especialidad que desde hace más de un lustro tiene marcado color nacional. Y por esa hegemonía, por ese dominio abrumador, casi insultante para sus rivales, sus éxitos han entrado a formar parte de lo cotidiano. Que un español gane en trial parece que ya no es noticia... cuando debería seguir siéndolo, siempre. Cualquier otro planteamiento es menospreciar a estos deportistas excepcionales, que han hecho de la victoria su estilo de vida.

Llegar a esa élite es lo realmente complicado. Tanto, que apenas hay una decena de ellos en todo el mundo capaces de enfrentarse a las complicadísimas zonas naturales de los grandes premios o las artificiales de las pruebas indoor. No es que haya poca competencia, como he llegado a escuchar, es que ellos son el vértice de una disciplina que roza lo increíble, ellos marcan unos límites que parecen no existir realmente. Ayer, Bou y su compañero japonés Fujinami estuvieron en AS y las caras de asombro en la Redacción eran para verlas. Muchos ni siquiera se imaginaban lo que estos malabaristas son capaces de hacer con una moto de trial, incluso cuando juegan como en esta visita tan especial. Por eso merecen todo el reconocimiento, por hacer fácil lo que parece imposible...

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