Movida en nuestro deporte
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El ministro Wert tardó tres semanas en nombrar secretario de Estado para el Deporte. Ahora éste, Miguel Cardenal, cesa a cinco altos cargos del Consejo Superior de Deportes (CSD) seis semanas después de haber tomado posesión. A cinco meses de los Juegos Olímpicos de Londres, nuestro deporte se convulsiona. Con dos personas nuevas al frente (Cardenal y Villaverde, su director general), con el director del ADO cesado y cuya durísima respuesta comienza a circular por el mundo federativo, con el presidente de la Agencia Estatal Antidopaje (tercero en rango en nuestro deporte) a punto de saltar, y con los cinco altos cargos del CSD cesados y de los que sólo uno se conoce el sustituto, las Federaciones se han quedado sin interlocutores.
No es que no puedan hablar con nadie del CSD, pero entre las especificidades del deporte está la necesidad de tener interlocutores directos y rápidos, porque hay cuestiones que no pueden esperar en los cajones, y ya llevan dos meses esperando. Hasta ahora la presencia de Ángel Luis López, uno de los subdirectores cesados, podía desatascar algunos asuntos. No es que fuera insustituible, pero era quien controlaba el deporte de alta competición. La solución pasa porque suba el escalafón, y ahí estarían los nombres de Rosa Ortega, Mardarás, Víctor Lete y Urquiola, que hablan el mismo lenguaje que los deportistas. Y dicho esto, atención al trasfondo de estos cambios. Me aseguran gentes muy bien informadas que detrás están Blanco y Villar.




