Locomotoras Llull y Carroll
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Han hecho falta veintinueve jugadores y tres entrenadores para que a la tercera fuera la vencida. Veintinueve jugadores y tres entrenadores que han ido desfilando por el Madrid en estos tres últimos años para que al final Llull y Carroll sirvieran en bandeja el título tan ansiado al club. Llull ya estaba en el equipo y su carácter irreductible le ha ido convirtiendo en referente de la plantilla. Con su prodigiosa actuación de ayer, pasa a ser icono del club. Prodigiosa actuación, por cierto, como base, posición en la que es capaz de revolucionar y dar soluciones al equipo. Como escolta, en cambio, donde le han ido poniendo diferentes entrenadores, es uno más. Laso, no. Laso vio claro dónde tenía que jugar Llull y ahí está una de las claves del cambio en el Madrid.
Y luego está Carroll, el pistolero más rápido de nuestro baloncesto. Había que ver su cara en el banquillo. Su equipo ganaba por 23-32 a mediados del segundo cuarto y Laso no le sacaba. Cuando lo hizo, la ansiedad pudo con él. No anotó en ese periodo. Pero cuando salió mediado el tercero, ya no paró. La exhibición fue completa. ¡Veintidós puntos en dieciocho minutos y medio! Llull y Carroll no ganaron solos, pero sí fueron las locomotoras del equipo, de un gran equipo que rindió a altísimo nivel con un Suárez estelar de salida, un eficaz Begic y un contundente Mirotic. Ganó el mejor ataque a la mejor defensa. Ganó la actitud y la valentía. Ganó Laso, cuyos méritos han tenido mucho que ver con este título. Hay que agradecérselo, porque ganó el baloncesto.




