Orgullosos de esta Copa
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La Copa de baloncesto es un gran invento. Hasta un referente, porque ha servido de modelo para otras competiciones y otros deportes. La Euroliga copió el formato, y la final a partido único de la que salía el campeón de Europa se convirtió en Final Four, un sistema que también aplica el balonmano para proclamar a su campeón continental. La Copa actual fue la aportación que hizo la ACB al baloncesto cuando este organismo se constituyó en 1982 para organizar sus competiciones al margen de la Federación Española. También introdujo los playoff a la Liga, pero si bien éstos han restado interés a la Liga regular y están sometidos a debate, sobre la Copa no hay dudas. Es el gran éxito del baloncesto que todos los equipos y ciudades quieren vivir.
Los cuatro equipos que disputaban la Copa en los primeros años de la ACB, pronto se convirtieron en ocho. A ningún club le importó ir de telonero. Pese a que la sorpresa puede saltar en un partido, pero no en tres, los equipos más modestos y sus aficiones se tomaron la Copa como una fiesta. Hay que estar orgullosos de esta competición por el buen ambiente que se vive y por el dramatismo de cada partido. La derrota le manda a uno para casa. Pierden siete y sólo gana uno. En los últimos tiempos, casi siempre el Barcelona o el Baskonia. Como el Madrid lleva 19 años sin ganar la Copa, algún año le tocará. Pese a ello, los demás equipos acuden contentos y hasta ilusionados a la Copa. Jugarla ya es un premio, porque supone estar invitado a la fiesta




