Nadie lo pasa bien en el Coliseum
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Este Getafe es un equipo maduro, que compite en cada partido y ayer lo demostró. Sí, el partido fue feo como un demonio y Casillas no se ganó la paga, pero el Real Madrid sufrió y no se supo ganador hasta que Ayza Gámez no pitó el final con Moyá en el área en busca del cabezazo del empate. Luis García ha devuelto precisamente eso al Getafe. La sensación de que nadie le gana fácil, de que para salir con tres puntos del Coliseum hay que sudar sangre, como fue siempre desde que este equipo llegó a Primera. El Barcelona cayó en noviembre y Mourinho aún está aflojándose la corbata. Este equipo sabe competir y ayer, contra el líder, no fue menos.
La suerte que hubo la noche del Barcelona faltó ayer cuando Masilela se lesionó y el Getafe debió jugar veinte minutos en inferioridad. Habían sido capaces de mantenerse en el partido y en ese tramo final esperaban apretar y meter balones en el área. Con diez fue mucho más difícil. La salida fue perfecta, con Barrada teniendo la primera opción y una propuesta de jugar por abajo que asustó a los blancos. El gol de Ramos lo cambió todo, pero el aire, el frío y varios inconvenientes añadidos no pudieron evitar que el equipo azulón muriera apretando y metiendo miedo. Entre otras cosas porque Moyá le había salvado antes de la sentencia con tres intervenciones de mucho mérito. Desde el Pato Abbondanzieri no había un portero como éste y está cedido. ¡Que le fichen ya!




