Si ocurre, la gente no lo entenderá

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En Inglaterra entrenan a puerta cerrada todos los equipos. En Italia, la mayoría. El hecho de que Madrid y Barça fueran los pioneros de este país le confiere al asunto un cierto aire esnob, elite, de profesionalidad máxima y equipo grande. Y en el nuevo Betis, aunque a veces les salga forzado, se esfuerzan cada día por entrar en la modernidad y darle la vuelta a los tiempos con olor a naftalina de Lopera. Aunque eso cueste el enfado de la gente.
Si Mel y sus hombres se aíslan a cal y canto, los varios centenares de aficionados que hay cada día en la Ciudad Deportiva no lo entenderán. No hay cultura en España, y menos en esta ciudad tan novelera, donde hace apenas unas horas se formó la mundial porque periodistas y seguidores trincaron a Marcelino y Kanouté en pleno desencuentro. Quizá ello precipite el encierro del Sevilla. Y el Betis, que ya se lo ha planteado antes de ningún lío, irá detrás.



