La gesta del Mirandés enamora
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Miranda de Ebro vibra con la semifinal de Copa, ilusionada y cargada de emotividad. Dicen en las calles que quizás nunca más su Mirandés alcance una gesta similar a la que ahora vive y la ciudad se ha volcado con tremenda pasión. Ocurra lo que ocurra en esta semifinal, la muesca de honor quedará para siempre grabada. La ilusión que los enviados de AS respiramos en el Encuentro con los Ases, donde cerca de quinientos aficionados jalearon a su héroe, el entrenador Carlos Pouso, y también al presidente que ha conseguido apuntalar este milagro futbolístico con una gestión coherente y de gasto medido, Ramiro Revuelta. La pasión por el fútbol brota a orillas del Ebro y compartir estas emociones con una afición orgullosa, amable y modesta es una experiencia enriquecedora.
Carlos Pouso es la bandera de este ejército de valientes y no extraña su liderazgo. Un técnico cargado de conocimiento, de fundamentos deportivos que rebosan cortesía, buena educación y juego limpio. Tiene imán para la afición, es profundo, convincente y creíble. Su don de gentes le llevará lejos en el fútbol. En Miranda no creerían hoy en la victoria sin él en el banquillo. El primer gol ante el Athletic es de Pouso. Esta es la esperanza de un equipo modesto, de la gente muy grande que hay en el 'otro' fútbol, el que casi nunca se lleva los focos y las portadas de los periódicos, pero que a día de hoy enamora y de qué manera. Han hundido al Submarino, han enlatado a la sardina cántabra y han enjaulado al periquito. Ahora quieren domar al león. Es lo que aquí se canta.



