Nos volveremos a levantar
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En el espacio de media hora Nadal perdió con Djokovic, y la Selección de balonmano, con Croacia. Nadal se quedó sin el Abierto de Australia; la Selección, sin el bronce en el Europeo. Hay que reconocerlo: Nadal luchó en un partido que tuvo casi siempre cuesta arriba; la Selección, aún más todavía. Djokovic y Croacia fueron mejores. Punto. Por esto no hay que retirar la confianza a Nadal ni a la Selección. Aunque Nadal perdiera por séptima vez consecutiva ante Djokovic, y la Selección, también por séptima vez en los últimos nueve enfrentamientos. Tanta derrota revela una superioridad manifiesta del contrario. Se admite, se le felicita, se le da la mano, y hasta la próxima. Pero esto no va a quedar así. Ni Nadal ni el balonmano están acabados.
Lo dijo Nadal, y no precisamente para reconfortarse: "Este año he sido bastante mejor en Australia que el año pasado". Lo dijo Rivera de sus jugadores tras la derrota: "Son los mismos que el miércoles todo el mundo destacaba". Pues tienen toda la razón. Nadal ha comenzado el año mejor que el pasado, cuando en Australia fue eliminado en cuartos por Ferrer; en el Europeo, la Selección despertó elogios unánimes por su juego en los seis primeros partidos. Falló en el séptimo -¡vaya con el guarismo!- y ayer arrancó en inferioridad anímica. Pues como las mejoras en Nadal y en la Selección son evidentes, aún nos van a dar muchas alegrías. Y no hay que fiarlo tan largo. Este año hay Juegos Olímpicos, y ahí las victorias se disfrutan con mayor emoción.




