Dinamarca nunca es rival menor
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Dinamarca nos la volvió a liar en el balonmano. Como el año pasado en el Mundial. Esta vez peor, porque los daneses llegaban con bajas, y nosotros, pletóricos. Los daneses en el deporte son imprevisibles. Recordemos la Eurocopa de fútbol de 1992. Habían quedado fuera de la fase final, pero fueron repescados a toda prisa para que sustituyeran a Yugoslavia, que se desmembraba a consecuencia de la guerra de los Balcanes. Laudrup y compañía acudieron al campeonato sin ninguna preparación, como quedó reflejado en los dos primeros partidos: empate con Inglaterra y derrota con Suecia. Pero ganaron a Francia y se metieron en las semifinales. Empataron con Holanda y pasaron por penaltis. En la final ganaron a Alemania. ¡Campeones!
En este Europeo de balonmano llevan el mismo camino. Acudieron sin sus dos pivotes titulares, y a la segunda fase pasó como tercera clasificada, con cero puntos por sus derrotas ante Serbia y Polonia. Luego ganó a Macedonia, Alemania y Suecia, y se plantó en semifinales. Ayer aguantó el chaparrón inicial, y después, la presión de ver cómo perdía su ventaja, que llegó a ser de cinco goles. Los daneses en el deporte son rivales de cuidado. Serán pocos (5,5 millones), pero fuertes y aguerridos. Tan completos, que tienen más medallas olímpicas que nosotros (170-113). En cada edición ganarán pocas, pero siempre suman. Sólo quedaron a cero en San Luis. De eso hace ya 108 años. O sea, que, ¡arriba!, no hemos caído antes unos cualesquiera.




