¿Es Mourinho el mejor entrenador del mundo?
Él es el que debe adaptarse a nuestra historia
En el cuento infantil Blancanieves veíamos cómo la ególatra y vanidosa reina no aceptó deportivamente, más bien al contrario, que su dilecto espejo mágico le dijera que en realidad no era la mejor y más bella del reino. Me imagino lo que tuvo que pasar ese espejo para atreverse a tal aseveración. Sirva lo dicho como exordio para explicar que nuestro entrenador ya no es el mejor del mundo. Hay otro que le gana.
Mourinho es persona lista. Afirmó que iba ser criticado pusiera la alineación que pusiera frente al Barça. Desde luego que lo ha sido. También me supongo que por el planteamiento ideado para unos jugadores, que más que figuras deportivas, se nos aparecieron como soldados. En su competitivo cerebro interioriza que este deporte no es un juego, sino una guerra. Lo bélico prima sobre lo deportivo, lo robótico frente a lo humano, lo sistémico frente a lo creativo.
Cuando nuestro presidente, don Florentino Pérez, lo ficha para entrenar al Madrid, lo hace por ser el mejor del mundo. Un ganador en todas las competiciones que le han visto inscrito. Era el que poseía el antídoto versus el rutilante y mejor Barça de todos los tiempos, que amenazaba con una hegemonía a escala planetaria de buen juego y éxitos continuados. Antes de eso ficha grandes jugadores nacionales, más cercanos a nuestra cultura como club, aunque no tantos como hubiéramos querido. Y al inicio de la temporada aprobamos los compromisarios el presupuesto financiero más elevado de cualquier entidad deportiva en el mundo en la creencia de hacer lo correcto, pues ponemos a disposición del club una gran herramienta para que se convierta en éxitos deportivos y sociales.
A partir de aquí nuestro equipo gana con suficiencia frente a los equipos menores y otras mediocridades en situación concursal. Cuando esa faena previa de aliño llega al cénit del enfrentamiento directo con el Barça nuestras acumuladas ilusiones se desvanecen insistente y tristemente. Resulta que jugador por jugador nuestro equipo tiene una capacidad y una calidad igualadas a las del Barça. Algo falla en lo colectivo.
Cada derrota con el Barça es una hemorragia incontenible de imagen. Ya no es que los que viajamos hemos notado que en muchos países hay más aficionados al Barça, el problema es que habrá generaciones que dirán que se hicieron del Barça porque eran los mejores y les transmitirán esto a sus hijos. Porque representamos el papel de los malos y ellos de los buenos, tanto en fútbol, como en valores.
Ya se ha escrito sobre la alineación, la renuncia al balón, juego ultradefensivo, fiasco de la política de fichajes. La pregunta es: ¿Qué se puede hacer?
Para empezar reconozcamos que el Barça es mejor. Por lo tanto debemos salir a luchar, con grandeza, con espíritu de campeón, a batirles en buena lid sabiéndonos inferiores. ¿Resulta tan difícil salir a jugar contra el Barça con la alineación habitual y no convertir el Clásico en una prueba experimental? Yo jamás vi en el Bernabéu a un entrenador escoger atacar a la portería del Fondo Sur, gesto que consideramos hostil cuando el contrario nos obliga a ello. Alguien le debería decir a Mou que debe escuchar al madridismo, máxime cuando ha llegado hace poco. No hacerlo es un craso error. Los socios somos los propietarios del club, los demás seguidores dan cuerpo a esta entidad, y nuestra historia y nuestros valores son referencia permanente. A Pepe no es que se le crucen los cables de cuando en cuando, es que los tiene cruzados de fábrica. Desde el club se le ha preparado una disculpa. En la entidad saben lo qué hay que hacer y cómo. Pero la falta de espontaneidad y de inmediatez la convierten en un subterfugio. No era el hombre destrozado y duro consigo mismo que vimos en Juanito cuando se maldijo.
Afición.
Necesitamos un líder deportivo que enlace mejor con nuestras esencias. Que mire por el club y no por minimizar daños en su historial. Necesitamos también jugadores que hacían que los Clásicos convirtieran el Bernabéu en una gigantesca caldera hirviendo. El otro día predominaron los gritos de los seguidores culés. Que nuestros jugadores hagan del enfrentamiento una cuestión de orgullo, un plus de mentalidad, de tener la iniciativa, de inventar. Se trata de rebelarse contra lo inevitable a costa de jugarse el tipo. No de hacer teatro y pisar manos.
El espejo mágico del madridismo, ése que para su solaz cerraba filas con él y que hasta le reía sus gracias, le va a decir muy pronto a Mou que no es el mejor entrenador del mundo. Si Mou se adapta al madridismo de forma completa seremos una alianza imbatible. Él es el que debe adaptarse a nosotros y a nuestra historia. No al revés. Y en menos de "a couple of years (un par de años)".
El miércoles a muerte. ¡A luchar! ¡A ganar!
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Carlos Mendoza es el Socio 14.181 del Real Madrid y Presidente de la Asociación por los Valores del Madridismo.
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