El árbitro, la grada y Cristiano
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La vuelta del Málaga-Madrid incluye elementos escénicos que pueden tener su repercusión en el marcador final. El más importante se refiere a la necesaria serenidad, temple y fortuna de Pérez Lasa para impartir justicia. Para un lado y para el otro. El clima del partido promete ser calentito, no ya en dureza, sino en el mobbing arbitral que tanto castiga la UEFA en la Champions. Una jugada en el área, una falta en la frontal, una amonestación o expulsión desequilibra la eliminatoria. Tanto el Málaga como el Madrid cuentan con jugadores expertos en manejar estas situaciones.
Y en este paisaje influirá la temperatura de la grada. Se espera que La Rosaleda sea una caldera para el Madrid. Es natural y razonable. Pérez Lasa debe demostrar su personalidad, igual que a los hombres de Mourinho les convendrá mostrarse ajenos a lo que llegue desde fuera del rectángulo de juego. En este capítulo han de aplicarse Cristiano, Pepe y Marcelo, jugadores temperamentales. Sobre todo Cristiano necesitará adaptarse a las condiciones hostiles para centrarse en lo suyo. El partido se juega en muchos frentes.



