El Hernán Cortés del Villarreal
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Hernán Cortés, en plena conquista de México, ante el desencanto y las dudas que veía entre los suyos, decidió que tenía que hacer algo drástico y que cortara de raíz ese momento crítico. Y lo que hizo fue quemar sus naves. Literalmente les prendió fuego a los barcos que les debían llevar a casa, si es que se terciaba la deshonrosa retirada. Y les dejó claro a todos que sólo había un camino y una posibilidad. Y ésta no era otra que la de ganar o morir. Y, si querían volver a casa, deberían pelear juntos. Sin duda, la acción traumática y arriesgada sirvió para lograr el objetivo y todos entendieron que el objetivo era común y pelearon con más fuerza.
Con ello, y rememorando aquella acción, parece que el Hernán Cortés amarillo (que no es otro que Fernando Roig) decidió quemar sus naves tras la batalla de Mirandés. Les dijo a los suyos que ya no había otra y que solo había un objetivo, un camino. Éste es el de salir de la zona de peligro y, sobre todo, el de dejar al equipo en Primera División. Cortó con ello cualquier atisbo de rebelión. Y dejó muy claro a los suyos que no es posible la rendición. No hay barco de vuelta, ni opciones de borrarse. Y la primera batalla es hoy y contra el Valencia.




