Yo digo Juan Mora

El deporte se siente agraviado

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

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Mañana se cumplirán tres meses sin presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD). Y desde ayer ha comenzado la cuenta atrás del tiempo en el que el CSD estará incluso sin directores generales tras el cese de Matilde García Duarte y Alfonso Luengo. Periodo semejante de desgobierno no se ha conocido jamás en el deporte. Primero, porque el último presidente, Albert Soler, dimitió el 7 de octubre para presentarse a las elecciones; después, porque van tres semanas de demora en el nombramiento de su sucesor. La actividad en el CSD ha quedado reducida al mínimo, hasta el extremo de que ya se hace difícil incluso que se atienda el teléfono. El mundo del deporte se encuentra desconcertado y disgustado ante la situación.

Afortunadamente, las consecuencias de esta demora no llegan a paralizar la actividad deportiva, pero menoscaban a sus protagonistas, que se sienten como actores secundarios, aunque luego llegan los Juegos y se convierten en imagen del país. La autogestión en la que ha entrado nuestro deporte refuerza los argumentos de quienes no ven con malos ojos que el CSD y el COE se fusionaran en un solo organismo, al estilo del CONI italiano. Su razonamiento se basa fundamentalmente en la gradual pérdida de competencias del CSD, y si el deporte es capaz de caminar hasta descabezada la cúpula, no deja de ser una consideración más a su favor. Sin presidente ni ahora directores, el deporte tiene motivos para sentirse agraviado.

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