La NBA devuelve el talento a Ricky
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Las actuaciones de Ricky Rubio comienzan a llamar la atención en la NBA. La victoria ante los Mavericks de Nowitzki, actuales campeones, ayuda a ello. Cuando el partido se disecciona, los números de Ricky no pasan desapercibidos: máximo asistente de su equipo (7), segundo máximo anotador (14), cuarto jugador con más minutos (26) y titular en el parcial de 15-0. Pero al margen de las cifras está la fantasía de su juego. Sus asistencias ya han puesto en pie a los 19.000 espectadores del Target Center de Minneapolis, y ocupa el octavo lugar en la clasificación de mejores asistentes de la NBA. Esto, jugando 27:30 minutos de media por partido, que es una barbaridad para lo que le hacían jugar en el Barcelona.
Rubio jugó la pasada temporada 23 minutos de media en la Supercopa, 22 en la Liga, 21 en la Euroliga, 16 en la Copa y 15 en el Eurobasket. En Europa todos los entrenadores están empeñados en que hay que hacer rotaciones porque los jugadores se cansan. Pero luego éstos se van a la NBA, juegan más partidos -Ricky lleva cuatro en una semana y esta madrugada tuvo otro más-, de 48 minutos en vez de 40, y no les pasa nada. Bueno, sí: que cada vez juegan mejor. Como allí al bueno no le cambian porque falle o porque toque, acaba mostrándose tal cual es. Ricky aquí se había estancado, y en cuanto se ha librado de las ataduras vuelve a maravillar. La estrategia que impera en Europa será necesaria para mejorar a los equipos, pero es letal para el talento.




