Continúa la saga de los capitanes
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La Federación de Tenis ha nombrado capitán del equipo de la Copa Davis a Álex Corretja. Está en la línea de los que fueron grandes jugadores de esta competición y que luego se convirtieron en mejores capitanes. Con Albert Costa (19 partidos en la Davis) llegaron la cuarta y la quinta Ensaladeras; con Emilio Sánchez-Vicario (55 partidos) se ganó la tercera. En la primera actuaron como seleccionadores Duarte, Perlas, Avendaño y Vilaró; en la segunda, Arrese, Perlas y Avendaño, un G-4 y un G-3, respectivamente, para pacificar un tenis que se había amotinado contra el capitán Santana al negarse a acudir los mejores jugadores a Nueva Zelanda tras el descenso de categoría. Esos mejores eran Costa, Corretja y Moyá.
Luego fueron estos jugadores quienes vivieron los triunfos en la Davis, e incluso el primero también como capitán. Así es el tenis, un mundo complejo, lleno de intereses individuales, tanto deportivos como comerciales, y no es fácil llevar a los jugadores. Por eso la Federación se inventó en su día ese G-4 y ese G-3 formado por los entrenadores de los mejores tenistas, para que llevaran con tacto y mano izquierda los compromisos de la Davis. Fue un acierto. Llegaron dos Ensaladeras, y después se apostó por capitanes que tuvieran gran conocimiento de la idiosincrasia de los jugadores. Para ello, nadie mejor que quien hubiese pertenecido a ese grupo tan especial. Corretja ha estado en él. Ahora continúa la saga. Bien. No nos va mal.




