Factoría de sirenas Anna
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Las nadadoras de la sincro nos desean Feliz Navidad. Es un grupo feliz que representa el éxito en un deporte donde sólo vale la excelencia. Es el triunfo del trabajo, la abnegación, la ilusión y el talento. Hace unos años creíamos que todo se debía a que teníamos a una mujer, Gemma Mengual, que había surgido por generación espontánea, como en su día sucedió con Bahamontes, Santana, Nieto o Ballesteros, pero resulta que no, que lo que tenemos en una auténtica factoría de sirenas. Gemma no ha ganado sola las 37 medallas conquistadas por la sincro desde 2004. De hecho no participó en ninguna de las diez últimas. Pero Gemma creó escuela y Anna Tarrés, su entrenadora, supo clonar a su discípula más aventajada.
El éxito de la sincro invita a una reflexión. Sin quitar ningún mérito a los nadadores, más fácil será ganar medallas en la natación que en la sincro, donde dicho queda que sólo vale la excelencia. De hecho, en la natación venimos ganando medallas (pocas) desde los años 60, cuando Torres y Esteva, mientras que en la sincro tuvimos que esperar medio siglo hasta que aparecieron Tarrés y Mengual. Se han hecho ayudas especiales para que la natación despegue, y se van consiguiendo resultados, pero nunca los esperados. Hay planes, hay piscinas, hay valientes que se tiran al mar estos días por Navidad... La sincro nos ha demostrado que no es cuestión de cantidad, sino de poner todos los medios al servicio de quienes tienen talento y empeño.




