Yo digo gabriel Forteza

La gente está avergonzada

Gabriel Forteza
Redacción de AS
Actualizado a

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La actualidad del Mallorca se ha convertido, con el paso del tiempo, en una sucesión de disparates que, por una parte, generan indiferencia y, por otra, vergüenza. El último sainete guarda relación con el fichaje de Alfaro, una contratación que costó más en comisiones que en la propia adquisición del jugador, una operación que el director general del club, y también accionista, Pedro Terrassa, no aprobó. Eso le enfrentó a Serra, Cladera, Coca y Cerdá, y ahí siguen, sólo que con Terrassa alejado del palco y con su nombre en la mesa de reuniones para ser cesado. Antes ya se fue Laudrup, porque su ayudante la armó, y porque criticó los frustrados fichajes de Ujah y Ogunjimi en su día. Antes ya había dimitido Bauzá en el filial. Engonga no renovó.

Después, la creación del Comité de Empresa provocó los despidos del director de comunicación y del jefe de mantenimiento. La relación con Pep Sansó se deterioró y con Miquel Soler se está deteriorando. Joaquín Caparrós alucina, con la Federación de Peñas Mallorquinistas hay una guerra abierta sin cuartel y del proyecto del Nuevo Luis Sitjar, si te he visto no me acuerdo... En esto se ha convertido el Mallorca, que ha salvado el Convenio de Acreedores, pero cuyo futuro es una incógnita porque de los compradores de los que se habla tanto, tampoco se sabe nada: ¿no será que se pide demasiado ofreciendo un club que debe 40 millones de euros con un proyecto de campo nuevo como cebo y nadie pica?

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