Un derbi de los viejos tiempos

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Si el sábado me tocó dar la mano al Barça por su justa victoria, ahora me toca seguir siendo un buen samaritano y hacer lo propio con Pepu Hernández y su Estudiantes. Los colegiales ganaron después de un partidazo que nos rescató de la memoria aquellos grandes derbis de los años 80. No estaban Russell ni Pinone en la cancha, pero entre Germán Gabriel (un Pinoso a la española) y Jayson Granger emularon a aquella histórica pareja que hizo del Estudiantes un equipo rebelde, diferente y antisistema que nos dio a los madridistas bastantes dolores de cabeza. El Palacio vibró. Fue una fiesta del baloncesto.
Pero sin quitarle mérito al brillante triunfo de los Pepuboys, no es de recibo que el Madrid tirase por la borda una ventaja de 17 puntos. Si pasas del 12-29 al 90-85 final, significa que las balas azules de Goya fueron capaces de firmar un parcial de 78-56. Irritante y sonrojante. La cuestión es sencilla. Estudiantes mantuvo una tensión defensiva admirable, sin renunciar a dar espectáculo con posesiones cortas finalizadas bajo la canasta, alternadas con triples estratosféricos. El Madrid sobrevivía gracias a ese talento NBA llamado Sergio Llull. Pero fue insuficiente. Por cierto, el nuevo me parece blandito. Singler no es Rudy. Se arrugó como una colilla en la caldera del Palacio...



