El hombre que necesita dos minutos

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Dos minutos aguantando la respiración son una eternidad. Blitzkrieg Bop de The Ramones dura dos minutos y se hace corta. Dos minutos es lo que tarda un jugador de tenis en ponerse bien el pantalón, ajustar el suspensorio, secarse el sudor, probar tres pelotas, desechar una, recuperar la desechada, poner de los nervios al recogepelotas, volver a ponerse en posición, empezar de nuevo y esperar a que el público se calle. Y esos 120 segundos, sin duda, son una eternidad. Los dos minutos que pasaron desde el minuto 90 hasta el gol de Iniesta en Stamford Bridge se fueron volando. Los dos que siguieron al gol fueron un siglo. Para Indurain, dos minutos eran una contrarreloj a medio gas, para Fignon, un Tour a la basura.
Dos minutos, en fin, es lo que necesita, según confesión pública Xavier Hernández en descifrar un partido. Explicó ayer Xavi en una conferencia (en el estricto sentido del término) de prensa que "cuando salimos a jugar, el planteamiento puede variar a los dos minutos, porque ése es el tiempo que necesitamos (quería decir necesito, pero le pudo la modestia) para ver lo que hay que corregir". Ése es el elemento diferencial del Barça respecto a cualquier equipo del mundo. Un técnico en el campo.



