Hay que venirse arriba en la Davis
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Tendríamos motivos para sentirnos eufóricos en vísperas de la final de la Davis, que sería la quinta que ganásemos en los últimos once años. Jugamos en casa, en Sevilla nada menos, sobre la superficie que mejor va a nuestros jugadores, con Nadal y Ferrer, que son los números dos y cinco del mundo, ante Argentina, a quien ganamos hace tres años en su propia casa y sin Nadal... No sé cuántas razones más harían falta para que todo fuera optimismo. Sin embargo, las señales que nos llegan desde Sevilla no son entusiastas. Faltan sonrisas, alegría, ilusión, un Nadal menos apesadumbrado... Claro que hay que tener cautela, pero porque Argentina merece un respeto, no porque quizá vayamos a echar de menos la mejor versión de Nadal.
Argentina nos puede ganar, porque tiene deportistas de raza y orgullo. Argentina ha sido campeona del mundo de fútbol y de baloncesto, también de hockey sobre patines, en rugby fue tercera en la Copa del Mundo de 2007, la Davis la ha acariciado tres veces, cuando jugó las finales de 1981 contra Estados Unidos, de 2006 contra Rusia y de 2008 contra nosotros. La Davis comienza a deberles una. Cuidado con eso. Tarde o temprano la alcanzarán. Es por esto que hacemos bien en mostrar prudencia, pero que no sea por sentir la presión de sabernos favoritos o porque Nadal haya sido tremendamente sincero en sus declaraciones. ¡Hemos de venirnos arriba! Cualquier signo de debilidad hará crecer a un ya de por sí difícil rival.




