Mou es el gran artífice del progreso
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Mourinho ha pasado del "uff" al "todo va bien", del 5-0 a sensaciones positivas, de un club que no entendía su rol a un rol que ahora define al club. Cuando en sus primeros meses se le preguntaba cómo iban las cosas, su respuesta no variaba mucho de un "este es un club complicado". Existían preferencias de las altas esferas que afectaban a la respuesta de la plantilla y la aportación institucional no era la que él deseaba. Pero el club desconocía a qué le había abierto la puerta de par en par: cuando un preparador ha sido manager de éxito en Portugal e Inglaterra ya no quiere volver atrás.
O sea, vaya donde vaya la institución debe girar alrededor de sus ideas, de sus métodos, de sus estados de ánimo. Como explicó en una ocasión el propio Mourinho, el club es un triángulo y la base, el entrenador: pero en el Madrid esa base era un vértice, inestable y pequeño. Ahora lo sustenta un lado, el amplio espacio que controla Mou. El portugués gastó varios meses en imponer su personalidad dentro y fuera del club, y ahora se está ajustando para no caer en guerras innecesarias. Prefiere, en lugar de malas caras, agradecerle a Pochettino que vista de traje en lugar de chándal o felicitar a Emery por sacar cada año tanto partido a su plantilla. El fútbol español le está cambiando y él está cambiando a uno de nuestros grandes: lo que estamos viendo no es cualquier cosa.




