Una pasión irrefrenable
Si las motos son lo que hoy conocemos en este país se debe en buena parte, que nadie lo dude, a ese fenómeno irrepetible llamado Ángel Nieto. Como otros grandes precursores del deporte español, sembró la semilla que con el paso del tiempo germinó hasta convertirnos en la primera potencia mundial del motociclismo de velocidad actual. Y eso es algo de lo que no podemos presumir muy frecuentemente, la verdad... Pero más allá de sus inconmensurables éxitos deportivos, que no son poca cosa, lo que en estos momentos más me admira del 12+1 es que siga manteniendo una pasión irrefrenable por el deporte que tanto le ha dado, cuando ya ha cumplido, como a él le gusta decir, "seiscientos y pico años". Las motos han sido, son y serán su vida, así que este reconocimiento no puede ser más merecido.




