De relajarse alguien, será la afición
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La merecida cascada de elogios no va a afectar a la plantilla. Entre otras cosas, porque quien la dirige no lo permitirá. De relajarse alguien, será la afición, borracha por este clima de euforia. No sería aconsejable. El equipo ha hecho ya lo más importante, sortear los temores de los más agoreros con una demostración de fútbol decidido poco al alcance de un grupo menor. Hay calidad a raudales, pero también virtudes escondidas. De Marcos, Iturraspe e Íñigo Pérez parecían pecar de blanditos y ahora muerde, Llorente estaba libre de la presión y ahora la lidera. Ya nadie habla de la desubicación de Javi Martínez como central, de que De Marcos no puede jugar a pierna cambiada... Bielsa se ha ganado la credibilidad y el respeto del que le paga y, más importante aún, de los que ponen en práctica sus ideas.
El Granada inicia esa serie de partidos que debiera meter al Athletic en Europa. Pero también la prueba de madurez futbolística para medirse a equipos pequeños que se meterán atrás, que no entrarán en un cuerpo a cuerpo en todo el campo. Será el momento de poner en práctica la paciencia en la circulación, la llegada a la línea de fondo y el buen centro a la cabeza de Llorente. ¡Y mejorar la ejecución de córners y faltas! En eso el Athletic de Caparrós sí que era una mina. Si aparece esa última virtud, el equipo se va a instalar en los puestos de privilegio para quedarse. Aún hay trabajo. El Loco lo sabe.




