Un método que parecía enterrado
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El Sánchez Pizjuán será juez el domingo de la comparación de dos estilos. Marcelino ya es un técnico conocido de sobra en la Liga, amante del orden táctico, de explotar un fútbol con mezcla de sobriedad y carácter. Para explorar su techo le faltaba tener entre sus manos un equipo con mayor potencial que Sporting, Racing y Zaragoza, con la calidad de los Navas, Rakitic, Kanouté y Negredo. Es pronto para valorar lo que puede dar de sí en el Pizjuán, donde se le perdonó la bancarrota en la Europa League frente al envenenado Hannover. Esa competición es la que permitió a su rival, Marcelo, empezar a espantar las dudas que se cernían a su llegada a San Mamés. El Athletic de Bielsa es un equipo muy observado en el laboratorio de los técnicos de la Liga. Con un método que parecía enterrado, la persecución individual por toda la cancha y la obsesión por robar cuanto más arriba mejor, ya es un hueso duro. Gary Medel, que se perderá el pulso ante su maestro, sabe bien de lo que hablamos.
Se espera mucho de la cita, pero habrá que ver cómo afectan los problemas físicos a ambos equipos. Tener recuperados a Kanouté y Negredo no significa que estén en forma y se jugarán noventa minutos a toda mecha. Lo mismo hablamos de Llorente y Javi Martínez, quienes no han parado pero tienen secuelas. Si la baja de Medel es una faena para Marcelino, las de Amorebieta e Iturraspe no son moco de pavo. El central ha crecido mucho. Que se lo digan a Venezuela.




