Un récord más para Federer
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La victoria de Federer en París tiene dos lecturas bien distintas. Una confirmaría que Federer ha dejado de ser un número uno. Los vencedores en París son últimamente actores secundarios; es allí donde encuentran su mejor oportunidad para ganar un torneo grande, dado que los mejores suelen renunciar o tienen una presencia testimonial a la espera del Masters que cierra la temporada. Sólo hay que ver los nombres de los últimos ganadores: Soderling, Djokovic (cuando no era el que es), Tsonga, Nalbandian, Davydenko, Berdych... El nivel del torneo de este año se refleja en que tres de los cuatro semifinalistas, sin contar a Federer, sólo tenían en su palmarés dos Masters 1.000, precisamente los dos en París, los de Tsonga y Berdych.
Pero la victoria de Federer en París se puede mirar desde un ángulo muy distinto: Federer ha vuelto. Mientras Djokovic aparece roto en un final de temporada que no ha soportado, y Nadal se lame de las heridas que le ha provocado el serbio, la figura de Federer emerge con elegancia y poderío. Quizá porque nunca se fue del todo. Tiene 30 años y ya son diez jugando al máximo nivel, desde que en 2002 ganara su primer torneo Master en Hamburgo. Llevaba quince meses sin ganar otro. Pero ahí estaba él, esperando la ocasión. Un Masters que le faltaba en su palmarés. Ya colecciona los de Indian Wells, Miami, Madrid, Canadá, Cincinnati y París. Nadie posee una colección de torneos Masters tan completa. Un récord más para Federer.




