Y lo pudo resolver Cesc
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España hizo pequeño el campo en Wembley y se alejó del gol. Dominó los noventa minutos pero le faltó profundidad, movilidad y acabó ofreciendo un partido más plano que otras veces. Saldado con una nueva derrota en un amistoso que son la asignatura pendiente de la selección, claro que mientras gane los oficiales El caso es que a un equipo tan competitivo y ganador como el español duele verle doblar la rodilla ante nadie. Esta vez fue con Inglaterra que expuso poco, tiene menos fútbol que la Selección, y ganó mucho gracias al balón parado.
La Selección fue demasiado previsible y le faltó intensidad. Muchos balones al pie y mala suerte de Villa que sigue estrellándose con los palos. Lleva 50 goles pero a saber dónde estaría si no fuera por la misma mala suerte que acompañó a Cesc Fábregas en el remate. Lástima porque era un buen escaparate Wembley para seguir sacándole brillo a la Copa del Mundo.




