Un desmentido muy apresurado

Un desmentido muy apresurado

Un jugador de la Selección española de baloncesto dio resultados anómalos en un control antidopaje durante el Eurobasket. Hasta ahí el hecho. Resultados anómalos significa que sus niveles están próximos al positivo. Como no lo es, tampoco hay sanción, pero la Agencia Lituana Antidopaje lo dice para que los organismos competentes (FIBA Europa o Federación Española) investiguen el caso... si quieren. Y si no, aquí paz y después gloria. Pero lo dice porque desde que comenzó a perseguirse el dopaje con cierta seriedad, los controles revelan que multitud de análisis se quedaban al borde del positivo. Si el límite en la relación testosterona/epitestosterona es el cociente 6,0, los druidas de los grandes deportistas lo consiguen ajustar hasta el 5,9.

La Agencia Mundial aconseja que desde 4,0 se hagan estudios complementarios para determinar si hay trampa o si el afectado genera exceso de testosterona de forma natural. Y eso es lo que ha hecho la Agencia Lituana. Si en lugar de un baloncestista se tratara de un ciclista o un atleta, el caso sería más fácil. El pasaporte biológico registra sus niveles anteriores, por lo cual se puede saber al momento si lo detectado se encuentra dentro de la normalidad o se trata de un subidón. Como no es así, recomienda pruebas adicionales. El caso no tiene nada de raro ni de extraño. Por eso sorprende la apresurada nota de FIBA Europa desmintiendo las especulaciones de positivo, cuando nadie ha especulado ni ha hablado de positivo. De lo que se habla es de otra cosa.