Yo digo Juan Mora

París bien vale una misa

Juan Mora
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Los mejores tenistas, con Nadal a la cabeza, protestan contra el recargado calendario y, sobre todo, con la inoportunidad de la Davis, cuyas fechas obligan en ocasiones a que los jugadores renuncien a jugarla, porque para ellos la prioridad son los grandes torneos. La final, no. La final es otra cosa, y tal es así que lo que hacen es renunciar a jugar un torneo, como es el caso de París, en lugar de esa final de la Davis. Por eso quien debía protestar seriamente es París, cuyo Masters 1.000 se ve continuamente perjudicado por las ausencias. Cuando no es la Davis es el Masters, cuando no es el Masters es el cansancio acumulado de los jugadores... el caso es que su Masters 1.000 nunca lo han ganado Federer o Nadal. Algo significará esto.

El vigente campeón del torneo es Söderling, y el último gran número uno que ganó París fue Agassi en 1999. Desde entonces, el torneo ha significado una gran oportunidad para todos aquellos jugadores a los que falta un gran torneo en su palmarés, caso del mismo Söderling. Es cierto que Djokovic lo ganó hace dos años, pero cuando todavía no había explotado como el gran jugadorazo en el que se ha convertido, si bien lleva dos meses sin ganar ningún torneo, producto de las lesiones, del cansancio o de que ha bajado su nivel. El caso es que los mejores tenistas suelen borrarse de París o hacer una aparición simbólica o a medio gas, que para el caso es lo mismo. Una pena, porque es devaluar un torneo, y París bien vale una misa.

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