Sin el Fideo, con Higuaín y Benzema
Sin Di María, el Real Madrid pierde filo en el puñal. Las estadísticas le distinguen como el mejor asistente de gol de la Liga (10) y también el jugador que ha dado más centros al área con finalización en gol (3). En definitiva, un transportador de balón cargado de pólvora hasta la cueva del equipo rival. Pero hay más: el Fideo se deja el alma en cada partido, recorriendo kilómetros en gesto solidario con sus compañeros (10 kilómetros de media por partido europeo). Es ejemplar en el sufrimiento, con un perfil abnegado muy propio de futbolistas que han marcado el estilo histórico del club. Por eso la grada le rinde merecido tributo.
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La baja de Di María plantea al Madrid un problema táctico concreto por la banda, ya que cualquiera de las soluciones alternativas más corrientes que ofrece el banquillo no son idénticas al fútbol que aporta el argentino. Por ese lado puede caer Özil, con Kaká (o Sahin) en la mediapunta, según ya hemos visto en otros partidos. O convencer a Cristiano para que juegue por la banda derecha y Callejón entre por el otro costado. O la que sería más atrevida, porque ofrece menos trabajo de recuperación de balón atrás: Higuaín y Benzema juntos.
Lo planteó Mourinho ante Osasuna con la lesión de Di María (46') y gustó al Bernabéu. El Madrid con Cristiano, Benzema e Higuaín adquiere una estampa de fiereza en ataque. El gol puede llegar por cualquier sitio, en cualquier momento y en piernas de cualquier jugador. Quizás este tridente sólo es útil según qué campo y qué rival esté enfrente. O lo mismo vale para jugar en Valencia, como el año pasado, y dejar boquiabierto otra vez a Mestalla.



