Calados pero secos cara al gol
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La tarde vivida ayer en el Iberostar no podía acabar de otra manera: "empapados" a cero. Con el pitido inicial del árbitro no solo comenzó el partido sino también a llover; en principio de forma tímida y luego creciendo hasta caer el diluvio universal. Mallorca y Sevilla llegaron al descanso habiendo intentado lo habitual en estos casos, buscar el error del rival antes que el acierto propio. No se trataba de buscar los ángulos de las porterías sino más bien los tiros rasos que envenenen el balón y tampoco de combinar jugadas, era mejor lanzar balonazos al área y a ver quién se equivoca, algo que no dio resultado en la primera parte. Ni Aouate ni Javi Varas pasaron problemas y así se llegó al descanso.
En la segunda parte dejó de llover, se empezó a jugar al fútbol y fue el Mallorca el que lo hizo mejor. Castro, Alfaro y Nsue pudieron dar la victoria a los bermellones, pero una vez más se demostró que la puntería no es la mejor virtud de los de Caparrós ante un Sevilla inofensivo; y al final fue Navas el que puso a prueba a Aouate que salvó el disparo ajustado al poste izquierdo. El 0-0 era previsible, al final ninguno de los dos fue capaz de modificarlo y a ambos les supo a muy poco.




