La maravillosa quimera del Dakar
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Desde la distancia, sentados cómodamente en nuestro sofá, todo parece sencillo. Unos centenares de coches y motos, además de esas gigantescas moles que son los camiones, atraviesan algunos de los parajes más inhóspitos del planeta... y lo hacen a toda velocidad, cubriendo varios cientos de kilómetros más rápido de lo que nosotros circulamos en esta España de autovías impolutas a 120 por hora... Es el Dakar, esa maravillosa quimera fruto de la imaginación de un visionario llamado Sabine, que cruzó el Atlántico para poner rumbo a Sudamérica cuando la cobardía del terror impidió seguir su andadura por África.
Pero esta competición, obviamente, es mucho más que el fruto de la improvisación. Meses de trabajos, ingentes esfuerzos, organización y previsión, negociaciones e inversión son necesarios para que cada primero de año la gran caravana se ponga en marcha. Y si a alguien le puede parecer fácil, comete un tremendo error. El Dakar requiere de una organización escrupulosa y de una logística gigantesca, que la gente de ASO es capaz de desarrollar después de varias décadas de experiencia y dedicación. Nosotros lo disfrutamos, los pilotos pueden competir y la prueba es posible gracias a tanto esfuerzo y entrega. Sólo por ello el Dakar es un cita tan especial en el deporte del motor....




